Necesito dos cosas:
la primera una estrella.
Dicen que las venden en los fines
de los bosques, en los bosques
negros iluminados solo por ellas.
Un duende pequeño dicen ver caminando,
con un saco de polvo estelar,
un polvo molido en un mortero redondo,
redondo por el desgaste de una vida,
de los años.
Cien años pasaron por mi mente,
unos sueños de vida eterna,
vida que genera vida.
Monedas de oro es mi segundo petitorio,
sin fin monedas de aquel bello material.
El duende se ríe de su millonaria propuesta,
de su melancólica vida eterna.
Tiene su puesto en un árbol,
tiene publicidad en todo el bosque,
no gana nada, sólo se ríe...
No podré tener una estrella
nunca
la primera una estrella.
Dicen que las venden en los fines
de los bosques, en los bosques
negros iluminados solo por ellas.
Un duende pequeño dicen ver caminando,
con un saco de polvo estelar,
un polvo molido en un mortero redondo,
redondo por el desgaste de una vida,
de los años.
Cien años pasaron por mi mente,
unos sueños de vida eterna,
vida que genera vida.
Monedas de oro es mi segundo petitorio,
sin fin monedas de aquel bello material.
El duende se ríe de su millonaria propuesta,
de su melancólica vida eterna.
Tiene su puesto en un árbol,
tiene publicidad en todo el bosque,
no gana nada, sólo se ríe...
No podré tener una estrella
nunca

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